Lo que estamos pasando no nos separa del amor de Dios

“ ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!  (Romanos 8:39)

Si continúan las tendencias actuales, muchas familias se verán afectadas de alguna manera por el COVID-19. Las familias tendrán que luchar con emociones, sentimientos, temores preocupaciones, indignación y sentimientos de impotencia.

A través de las Escrituras, hay un tema que se destaca con fuerza y persistencia: aun cuando la vida parece traicionarnos, cuando el miedo se apodera de nosotros y cuando nos sentimos más solos, nuestro Dios amoroso está a nuestro lado. Dios es fiel y no deja de amarnos y acompañarnos incluso, en las situaciones más aterradoras como la de este virus. Podemos contar con el amor y la fidelidad de Dios. Pase lo que pase, como dice Pablo, nada nos separa del amor de Dios en su Hijo.

Esta verdad debe mantenerse en la mente y en el corazón de manera permanente. Ninguna circunstancia, por adversa que parezca, puede disminuir de alguna manera esta verdad. El amor de Dios hacia las personas es real; no depende de nada que se haga para recibirlo. De hecho, es necesario identificar que Dios ya amaba a la humanidad aun antes de que hubiera alguna chispa de amor hacia Él. Su amor no tiene condiciones. Su amor está «a pesar de». A pesar de los pecados, de la maldad, de las ideas equivocadas, de los conceptos errados y aun de aquellos que piensan que Dios no existe. Dios decidió amar a la humanidad y lo hace, crean en Él o no. Dios ama al mundo, por eso envió a su Hijo. Si el amor de Dios estuviera supeditado al amor del hombre, en primer lugar, su Hijo no habría venido. Tampoco habría perdón de pecados ni salvación. 
Pero, ¡gloria a Dios! Su amor no está condicionado a nada. Dios ama a los seres humanos, con amor profundo, inamovible e incondicional. Dios ama, tú recibes ese amor. Tu actitud debe disponerte a recibir su amor en todo momento. Su amor está presente siempre.

En estos momentos por los que estamos pasando, Dios ofrece esperanza y consuelo a los que sufren y están dolidos. Dios también pensó en ti.  “Dios es bueno” “Todo el tiempo”.

Isaías Rubert Rodríguez