Ha llegado el verano. Con ello, el calor se ha intensificado y han comenzado muchas actividades. Entre ellas, surge como experiencia significativa el tiempo de la escuela bíblica de verano donde recibimos a decenas de niños y sus familias para un tiempo de aprendizaje, recreación y acercamiento a la palabra de Dios. Este año, lo hemos llamado “Legocamp”, basado en las oportunidades que nos ofrece el concepto de juegos de bloques de Lego para construir amistades sanas con el consejo de Dios. La oportunidad es extraordinaria pues nos ubica en la posibilidad de conectarnos con familias para hacer mejores edificaciones en el proceso de formación de la vida.
No es extraño para muchos que al ver lo que ocurre alrededor de nosotros como país, podamos caer en el desaliento. Vemos que las cosas alrededor parecieran desmoronarse. Las insinuaciones de corrupción en el gobierno, la violencia en las calles y la debacle económica, nos dirigen a un estado de ruinas donde al ver destrucción, podemos caer en demasiada frustración. Esa destrucción emocional es tan fuerte como la devastación del huracán María que arrasó con muchas edificaciones y hogares de familia. No obstante, aquí es que surge la gran oportunidad de ver como podemos ubicarnos en lo que Dios puede hacer en medio nuestro.
El concepto de Lego viene de Dinamarca y significa “juega bien”. Su intención es que logremos desarrollar posibilidades sobre la manera correcta de jugar por medio de la unión. Los bloques de Lego tienen la posibilidad de conectarse y mediante el vínculo generar una edificación. Nos recuerda que es posible compenetrarnos para poder hacer edificaciones que en un inicio pareciera que no era posible llevarlas a cabo.
En un momento Jesús le preguntó a sus discípulos si ellos sabían quién era él. Las respuestas de ellos fueron llenas de las impresiones que creían tener acerca de su historia del pasado. No comprendían que su pregunta estaba fundamentada en lo que Dios quería hacer en su futuro. Lo interesante ocurre a base de la respuesta de Pedro. Simón Pedro le respondió:—Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Entonces Jesús le dijo:—Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no lo conociste por medios humanos, sino porque te lo reveló mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla” (Mateo 16:17-18, DHH).
El Puerto Rico de hoy está confrontado con la misma pregunta acerca de quién es Jesús para nosotros. Contestar a base de los profetas del pasado, nos pudiera llevar a rememorar eventos importantes y especiales, pero nos dejaría enajenados de las posibilidades de lo que puede ocurrir frente a nuestros ojos.
La nueva generación de niños necesita de la inspiración, instrucción y entusiasmo de nosotros para construir el reino de Dios bloque a bloque, con su mirada puesta en Jesús. Así lo podemos leer en el texto bíblico: “Ahora ustedes se acercan a Cristo, quien es la piedra viva principal del templo de Dios. La gente lo rechazó, pero Dios lo eligió para darle gran honra. Y ustedes son las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual. Además, son sacerdotes santos. Por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que agradan a Dios” (1 Pedro 2:4-5, NTV).
Nos toca construir con la piedra viva que es Cristo. Haremos grandes obras con la nueva generación. Bloque a bloque conectaremos y lo haremos con la piedra angular que es Cristo Jesús.
Dios les bendiga,
Rev. Eliezer Ronda