Boletín

Entre vítores, abucheos y dignidad

Entre vítores, abucheos y dignidad

“ Para el autor de Eclesiastés, la vida es vapor. No hay necesidad de despreciar al otro por ser distinto. Lo dice de esta manera: “Además, observé toda la opresión que sucede bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos, y no había nadie para consolarlos. Los opresores tienen mucho poder y sus víctimas son indefensas… Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento” (Eclesiastés 4:1,4, NTV)”.

Anunciemos la esperanza

Anunciemos la esperanza

Puerto Rico vive de manera crucificada con múltiples actas de decreto que destacan las razones por la cuales  hay que morir y terminar en la cruz. Lo gran noticia del evangelio es que el Cristo resucitado también habla y no queda silenciado ante nuestro dolor y necesidad. Cristo también viene a nuestro encuentro y nos dice que tengas confianza y que la paz sea con nuestra tierra. No obstante, esa expresión de paz y fortaleza está enmarcada en un comando de compartir la noticia de la resurrección y lo que eso implica para nosotros como país. Jesús insta a sus seguidores que su resurrección requiere que compartamos la noticia con otros porque ha recibido todo poder y autoridad. 

El envío sin viralizar

El envío sin viralizar

Jesús nos envía a compartir nuestra vida desde nuestras heridas y no desde nuestras garantías de comodidad. El fruto de la paz ocurre en el sembradío de la esperanza en medio del conflicto humano. El llamado a compartir debe ser uno acompañado de sentir con el corazón de Dios.

Sin omisión

Sin omisión

A las 5:30 a.m., salíamos de nuestra casa en Morovis hacia Manatí. Allí mi mamá nos dejaba con mis tíos para que nos llevarán a la escuela. Así ella podía llegar a su trabajo a las 7:00 a.m. de donde saldría a las 5:00  a 6:00 p.m. Era madre soltera. Trabajaba 10 horas diarias “pa”  sacarnos      “palante”. Pero aunque esto era importante (proveer sustento a nuestro hogar),  los 30 minutos que pasábamos con ella en el carro en las mañanas y las tardes, eran mucho más valiosos para nosotros.

 

Mariposas en la barriga

Mariposas en la barriga

Sabemos que estar “enamorado” no necesariamente es amar. Mas bien es ese proceso de infatuación que con pasión irracional nos domina. Si ciertamente no invalidamos que el romance nos lleva al amor, debemos ser cautelosos en no reducir el amor a esas sensaciones. Si tales sensaciones no maduran, se tornan obsesivas y lejos de ser factores de sanidad, se forman en espacios de invasión a la dignidad del otro.

Jardineros de cariño

Jardineros de cariño

Como iglesia, jardinera de cariño, sembrar y cosechar en las generaciones existentes y futuras no nace de un deseo caprichoso ni egoísta, sino de la verdad de que el reino de Dios se multiplica a través de aquellos que socialmente son relacionados con lo insignificante o incapaz. Imagina conmigo a aquel niño que corretea entre las bancas, dejándose formar por el Espíritu de Dios en árbol que brinda refugio y cuidado; adultos mayores que se convierten en parte intrínseca de la formación espiritual, emocional y hasta académica de la juventud y niñez; una iglesia que extiende sus ramas para cubrir a su comunidad; no hay mejor amor que me dé felicidad.

Un año que viene y otro que se va

Un año que viene y otro que se va

Si afirmamos que el evangelio es calidad de vida que se extiende hacia aquel que ha sido señalado como una no persona en relación a donde nació, cuanto tiene, que estudió, cuál es su vivienda, entre otras cosas; no podemos hacer de un nuevo año algo tan trivial como que apunte a resoluciones que meramente me beneficien y dejen a un lado a los demás. El evangelio nos obliga a mirar para el lado y ponernos a un lado para darle a los demás respeto y valor. Sólo en la medida que decidamos responder en lo que es ser iglesia nos llevará a una quehacer sintonizado con la agenda de Dios.